Daniel Balmaceda profundiza en los "años locos" de la Argentina de los 1920, desde la alineación horaria con Greenwich que acortó el 1 de mayo en 14 minutos, hasta la visita de Albert Einstein en 1925, quien criticó el snobismo porteño y se refugió en Lavallol.
Relata el impacto del triunfo uruguayo en los Juegos Olímpicos de París, origen del "gol olímpico" por Onsari de Huracán contra los "olímpicos", y el nacimiento del colectivo argentino el 24 de septiembre de 1928 en Primera Junta, cuando taxistas compitieron con tranvías ofreciendo viajes grupales, incluso una fallida línea solo para mujeres.
Describe la emancipación femenina con mujeres manejando autos desde mediados de los 20, pioneras taxistas, fumando con boquillas largas, adoptando el corte garçon y maquillaje, pese al rechazo de tradicionalistas como Jorge Luis Borges, quien dejó a su novia Concepción Guerrero por su nuevo look andrógino.
Evoca innovaciones como la radio que transmitió la pelea de Luis Ángel Firpo contra Jack Dempsey vía cables leídos en parlantes callejeros, el teléfono popularizado en 1900, semáforos caóticos y protocolos sociales estrictos en fiestas con invitaciones formales, mayordomos anunciando "Señora, está servida" y paseos del brazo predeterminados.
Intercalan degustaciones de martinis clásicos, espresso y de autor del bar Verne con notas de abatonca amazónica, evocando cócteles como previa elegante que reemplazaron banquetes fastuosos.