Los pasajeros enfrentan demoras de hasta dos horas en paradas de colectivos en Constitución y Moreno debido a la reducción del 30% en las frecuencias de las líneas urbanas, lo que obliga a viajes apretados y a optar por remises compartidos.
En Constitución, entrevistados reportan esperas más largas, unidades llenas que pasan de largo y gastos semanales de 10.000 pesos en boletos, pese a salarios de alrededor de un millón mensual. Una trabajadora de auditoría nota el aumento reciente y la falta de ajuste a la inflación.
En Moreno, Ale Moreira informa que la gente espera más de 40 minutos bajo garúa, con colectivos que no paran, llevando a algunos a tomar remises por 3.000 pesos ida y vuelta o compartir viajes a 22.900 pesos divididos. Jubilados y trabajadores critican la falta de subsidios y frecuencias.
Cristian Romero explica que las empresas recortaron 2.000 unidades por falta de aumentos o subsidios desde el 1 de abril, agravando el impacto en horarios pico. Panelistas cuestionan que políticos como Milei y Adorni no usen colectivos.