Un panelista relató que se aplicó botox coreano en un shopping de Río de Janeiro durante un viaje familiar en Semana Santa, mientras esperaba a su esposa.
Explicó que el procedimiento duró veinte minutos con pinchazos de un lápiz y costó mil doscientos reales, equivalentes a doscientos dólares, y mostró su rostro rejuvenecido ante risas del panel.
Los compañeros bromearon sobre su apariencia nueva y debatieron si tocarse la cara es recomendable, en una charla casual antes de temas serios.