Las calles de Liniers y el microcentro presentan poca gente y comercios con ventas bajas después de Semana Santa, donde pescaderías y bazares confiesan que de lunes a viernes reina el desierto por la caída del consumo y falta de ingresos disponibles.
Comerciantes de Liniers explican que eliminaron vendedores ambulantes hace años, lo que ayudó a visibilizar negocios pero quitó público cautivo que compraba chucherías y comida, mientras ahora locales como queserías suben precios por costos y otros bajan para atraer clientes escasos.
En entrevistas callejeras, jóvenes de 25 y 26 años admiten llegar justos a fin de mes con ayuda de padres, restringiendo salidas y ropa; uno sobrevive hasta el 15 rebuscándosela y restringiéndose en todo, mientras una chica de 27 usa tarjeta para comida, vive con abuelos jubilados mínimos y ayuda en casa.
Documentos indican que un joven necesita al menos 2 millones de pesos mensuales para alquilar solo en la ciudad, reflejando la dificultad económica general que obliga a múltiples trabajos o dependencia familiar.