El doctor Suárez invita a levantar la mano a quienes desean ser perdonados y aceptan a Jesús como Señor y Salvador. Pide ponerse de pie, bajar la cabeza y cerrar los ojos para una oración guiada de confesión de pecados.
Los televidentes repiten: Señor Dios, en el nombre de Jesús yo vengo a ti para confesar todos los pecados que en toda mi vida he practicado por pensamientos, por palabras, por actos, de forma consciente o inconsciente, y te pido sálvame ahora, perdóname.
El doctor ora por todos, declarando que son salvos, perdonados y pasaron de muerte a vida. Anuncia silencio profundo como prueba divina y celebra que ya no temen el lago de fuego, siendo ciudadanos del cielo por trillones de años.