Las hermanas de Alexis Cancino, el sargento de 32 años asesinado mientras trabajaba de remis por aplicación en Ingeniero Budge, denuncian que Benjamín Torres, el menor de 17 años implicado en el crimen, prendió fuego a otro interno apenas ingresó al penal. La familia revela que los familiares de los detenidos merodean su barrio pese a la custodia policial, y exigen perpetua sin juicio abreviado porque las pruebas son claras con cámaras y huellas.
Susana Mabel Edesma, madre de la víctima, clama justicia en el lugar del hecho un año y dos meses después: "Nada abreviado, que no salgan más", indignada porque los presos tienen celulares, crean perfiles falsos y roban desde la cárcel. La familia cuenta que la madre del menor, Joana Rosales, lo ocultó un mes tras el crimen, y él festejaba en un corso; se entregó con acuerdo fiscal para abreviado de 3-4 años pese a su causa anterior.
Panelistas debaten furiosamente el mal funcionamiento de la justicia saturada que ofrece abreviados por no laburar, mientras policías deben hacer remises por sueldos bajos. Critican celulares en penales por corrupción, no pandemia, y piden bajar edad de imputabilidad; oponen a opositores políticos que rechazan reformas del Código Penal.
Las víctimas insisten: "Es un chiste, mi hermano de 32 años en cementerio y este de 18 sale antes de los 30". El caso ejemplifica puertas giratorias, con imputados que estudian de golpe para reducir penas pese a reincidir violentamente.