La líder de la oposición de Taiwán, del partido Kuomintang, inició una visita de seis días a China para promover la reconciliación y mayor diálogo con Pekín.
El viaje busca contrarrestar el discurso duro del gobierno taiwanés del Partido Democrático Progresista, calificado de separatista por China, que se niega a dialogar con él.
La visita ocurre un mes antes de la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín.