Donald Trump anunció una tregua de dos semanas con Irán tras una guerra de seis semanas, contrastando con amenazas previas de aniquilación. Julián analiza que Irán sobrevivió con poder extorsivo económico vía Estrecho de Ormuz, planteando riesgos de repetición si no se cumplen objetivos como desarme nuclear.
Trump insiste en cambio de régimen en Irán, fin del enriquecimiento de uranio y eliminación de 440 kilos de uranio enterrados, pero Irán niega y exige reparaciones, control del Estrecho y mantiene programa nuclear. Analistas ven victoria para Irán por supervivencia y asimetría económica, pese a superioridad militar de EE.UU. e Israel.
La tregua permite a ambas partes declarar victoria: supervivencia para Irán, cierre retórico para Trump por año electoral. Preocupa envalentonamiento de Irán, Hezbollah, Hamas; inquietud en Israel, países sunitas, Europa pacifista y China victoriosa con petróleo asegurado. Pakistán emerge como actor clave sunita nuclear.
Trump evitó guerra prolongada por costos domésticos y globales, dejando guerra inconclusa que empodera eje Irán-China-Rusia-Corea del Norte.