Las empresas de colectivos redujeron las frecuencias en Buenos Aires por el aumento del gasoil y la falta de subsidios, generando largas filas y demoras de 15 a 30 minutos en paradas como Constitución y Liniers. Pasajeros esperan repletos los micros, llegan tarde al trabajo y optan por salir más temprano para compensar.
En vivo desde Constitución, la periodista Romina Iannotti entrevistó a trabajadores que viajan desde Lomas o San Vicente, combinando tren y colectivo, y expresan resignación: "No queda otra que ir a trabajar", aunque algunos muestran bronca contenida y piden empatía. En Liniers, Janina Méndez reportó colas interminables en la línea 117, con esperas dobles al habitual.
El panel en estudio criticó duramente al gobierno por cortar subsidios con la "motosierra", transfiriendo costos a usuarios que ahora pagan boletos de 700 pesos o más, sumando viáticos mensuales superiores a 100 mil pesos. Advirtieron un hartazgo creciente entre laburantes que cobran bajos salarios, tensando la cuerda social ante una reunión clave entre funcionarios y empresas.
La situación replica en conurbano y ciudades del país, afectando a quienes madrugan desde las 4 de la mañana; piden que funcionarios usen transporte público para entender el drama.