La industria textil enfrenta su peor crisis con una caída del 23,9% interanual en enero 2026, el nivel más bajo desde 2016.
Se perdieron más de 20.000 puestos de trabajo desde fines de 2023 por baja consumo, importaciones y poca inversión nacional.
Ocho de cada diez máquinas están paradas con capacidad instalada muy baja, cayendo ocho veces más rápido que el promedio industrial.
Atribuyen el golpe a recortes familiares, compras exterior lideradas por indumentaria y apertura importaciones.