En cuestión de privilegio durante la sesión del Congreso, el diputado Pietragala realiza un homenaje a las víctimas de la última dictadura militar argentina, conmemorando los 50 años del golpe que dejó secuelas como torturas, secuestros, desapariciones y asesinatos.
Pietragala denuncia que el Congreso no organizó un acto oficial por la fecha, critica a diputados oficialistas como "seres despreciables" por visitar a represores y permitir violaciones en campos de concentración, y acusa al Estado terrorista de intentar cambiar ideas matando madres y entregando bebés.
Reclama espacio para recordar el horror, haciendo suyas palabras de Romina del Pla sobre la vergüenza de la Cámara por no dar sala al homenaje.