La tensión escala en el conflicto con Irán mientras el ultimátum de Donald Trump entra en sus horas finales, con mediadores de Pakistán proponiendo extender dos semanas el plazo a cambio de reabrir el Estrecho de Hormuz y un cese al fuego. Irán responde mostrando su poderío con misiles balísticos potentes capaces de alcanzar Europa, y la TV estatal advierte que "se acabó la moderación" ante posibles ataques.
Ataques estadounidenses desde anoche impactaron defensas antiaéreas en la estratégica isla de Kharg, clave para el 90% de la producción petrolera iraní, sin tocar instalaciones directas. Analistas reportan explosiones en plantas de Arak y advierten de un posible asalto total esta noche, con aviones bombarderos B-52 rumbo a Medio Oriente. La Guardia Revolucionaria Iraní, liderada por Ahmad Vahidi, emerge como fuerza dominante tras fracturas internas, incluyendo a Mojtaba Khamenei herido, evaluando ceder para sobrevivir pese a la doctrina de la taqiyya que permite mentir por la causa.
Condiciones para cualquier tregua incluyen frenar el programa nuclear iraní y producción de misiles, con 460 kilos de uranio enriquecido al 60% presuntamente en Fordow, Natanz e Isfahan según la AIEA y Rafael Grossi. Trump busca un "trofeo" como control del Hormuz y el uranio para declarar victoria, mientras el régimen ve la mera supervivencia como triunfo. Expertos desde Israel como Gabriel Ventasgal prevén posible lluvia de misiles de "despedida" y colapso final del régimen de los ayatolás.
Los mercados reaccionan con volatilidad ante la incertidumbre, y Trump enfrenta presiones internas por elecciones de medio término, donde una derrota podría llevar a juicio político. Israel bajo Benjamin Netanyahu limita capacidades militares iraníes, mientras críticas a gobiernos europeos como el de Pedro Sánchez en España por posiciones antisemitas y oposición de Giorgia Meloni a bases de EE.UU. resaltan divisiones en la OTAN.