En La cocina rebelde, las participantes terminaron de preparar los bareniques judíos o kreplach con puré de papa del día anterior, cebolla caramelizada salteada en manteca o grasa de pollo, y un toque de queso para disimular la miseria, armándolos como empanaditas con repulgue y hirviéndolos por tandas.
Agregaron cebolla crocante pasada por maicena para la salsita y probaron el plato, destacando su sabor rico, barato y rendidor, ideal de posguerra o trinchera, con origen en Polonia, Ucrania y Hungría, y hasta monumentos en Ucrania.
El panel elogió todas las preparaciones por técnica, experiencia y sabores variados, desde familiares hasta sofisticados, pero declararon ganadora a Tatiana por la complejidad de su sablé de uvas, dándoles pines con emprendimientos para fiestas y promocionando el especial de tortas animales del martes en Morón, Tigre y La Matanza.
Despedida con gracias al esfuerzo de las cocineras y audiencia, a las 14:30 en la cocina de Belén.