En la parada del colectivo línea 28 en Constitución, los usuarios esperan más de 20 o 30 minutos por unidades debido a la reducción de al menos 30% en las frecuencias, anunciada por empresas ante el aumento del gasoil y falta de subsidios. Antes pasaban cada cinco minutos; ahora hay filas largas incluso fuera de hora pico.
Pasajeros como Luis, Roberto, Sergio y otros denuncian el impacto: van al trabajo con atrasos, lamentan el boleto más caro con menos servicio y sienten resignación total. "Es increíble cómo hasta tomar un colectivo es una odisea", dijo uno, mientras las empresas recorren rutas cortas y dejan destinos sin cubrir.
La situación afecta el sur porteño hacia el centro, con colectivos vacíos en horarios normales pero demoras eternas ahora. Usuarios critican que no hay políticas para la gente común, solo macroeconomía, y esperan medidas que no llegan.