En la Ciudad de Buenos Aires hay menos colectivos en la calle debido al aumento del 25% en combustibles por la suba del petróleo ligada a la guerra. La situación se agravó con las lluvias, generando esperas de más de media hora y pérdida de presentismo para trabajadores.
Los choferes explican que no reciben subsidios y enfrentan costos altos, convirtiendo el transporte en una pesadilla para los usuarios.