La Justicia debe revisar con nuevos ojos la muerte de Lorena Altamirano, técnica en anestesia encontrada muerta hace tres años en noviembre de 2023 en su departamento de Flores, con una jeringa clavada en el brazo y ampollas de fentanilo y otras drogas sobre sus piernas.
El caso se reabre por denuncias de robo continuo de fentanilo y propofol de hospitales para fiestas, coincidente con la época de la muerte. Se pide analizar la trazabilidad de las ampollas halladas, si fueron robadas de quirófanos o terapia intensiva, y reexaminar la autopsia para determinar si fue sobredosis autoinfligida o homicidio por exceso de droga inyectada.
El informe vincula el hecho a consumos en el ámbito sanitario desde 2023, como contó Tati Leclerc ayer, exigiendo seguir números de lote y reinterpretar evidencias para esclarecer si hubo suministro externo.