La Justicia reabre el caso de la muerte de Lorena Altamirano, técnica en anestesia encontrada muerta hace tres años en noviembre de 2023 en su departamento de Flores con una jeringa clavada en el brazo y ampollas de fentanilo y otras drogas sobre sus piernas.
El caso se revisa ahora por denuncias de robo continuo de fentanilo y propofol de hospitales para fiestas, coincidente con la época de la muerte. Se pide analizar la trazabilidad de las ampollas halladas, si fueron robadas, y reinterpretar la autopsia para ver si fue suicidio, sobredosis o homicidio vinculado a suministros externos.
La investigación conecta con la ruta del Propofol: allanamientos en domicilios como Cabrera 4700 (de Hernán), Avenida Puebla 2400 y Juncara 4600 (donde murió Salazar el 20 de febrero). Implicados incluyen a Hernán y Delfina (desafectados del Hospital Italiano), Tati Leclerc (vinculada al Hospital Rivadavia), Bentancur y otros en fiestas con drogas robadas.
Hospitales como Italiano, Rivadavia y Fernández fallaron en controles: ampollas enteras salían sin registro, posibles cómplices internos. Se cuestiona si había círculo económico detrás, ya que sustraían grandes cantidades no solo para consumo propio, elevando penas por robo agravado.
Personal de salud con problemas de consumo zafaba antidoping porque propofol sale rápido del cuerpo; pacientes quedaban a merced de estos profesionales hasta febrero.