Francia obligó a Haití a pagar 150 millones de francos de oro en 1825 como indemnización a antiguos colonos a cambio de reconocer su independencia, bajo amenaza de guerra con una armada frente a Puerto Príncipe.
La colonia francesa de Santo Domingo, la más rica del mundo por azúcar y esclavitud, vio su rebelión en 1791 liderada por esclavos como Dutty Bookman y Toussaint Louverture, que derrotaron a Napoleón en 1803 tras años de lucha sangrienta.
Tras la independencia en 1804 bajo Jean-Jacques Dessalines, Haití quedó aislada; el rey Carlos X envió al barón de Macó con el ultimátum a presidente Jean-Pierre Boyer, forzando préstamos de bancos franceses que sumieron al país en pobreza eterna.
El informe destaca cómo esta "deuda de la independencia" destruyó la próspera economía haitiana, primera nación negra libre, y critica la humillación impuesta al vencedor por el derrotado.
En 2003, Jean-Bertrand Aristide denunció esta deuda histórica como vergonzosa para Francia.