El presidente Xi Jinping ordenó acelerar la planificación de un nuevo sistema energético para proteger el suministro ante la crisis por la guerra en Medio Oriente.
La directiva incluye desarrollo de energía hidroeléctrica, expansión de energía nuclear, fortalecimiento de renovables como solar y eólica, y mantiene el carbón como columna vertebral hasta alcanzar mayor poderío tecnológico.
China, que opera más de la mitad de plantas de carbón mundiales, depende del Estrecho de Hormuz para la mitad de su crudo y un tercio de GNL, haciendo urgente diversificar fuentes.
Proyectos incluyen represa hidroeléctrica más grande del mundo en el Tíbet a 4550 metros de altitud.