America policial A la tarde

Personal de salud muere por sobredosis de propofol y fentanilo robados

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Una residente del Hospital Rivadavia llamada Chantal confesó en un sumario de la Asociación de Anestesistas haber robado propofol y fentanilo para consumo personal y fiestas clandestinas junto a Delfina Fini, expulsada del Hospital Italiano, y el anestesista fallecido Alejandro Salazar.

El enfermero Eduardo Betancourt, de 44 años, fue hallado muerto en su departamento de Palermo el viernes, sentado en una silla del comedor sin signos vitales, rodeado de ampollas de propofol, lidocaína, tiopental, jeringas, guantes y tres celulares. La autopsia reveló cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmonar. Llegó a Buenos Aires hace un mes para trabajar y su hermana alertó a la policía al no poder contactarlo.

Expertos como el toxicólogo Francisco describen estas muertes como adicciones silenciosas en personal médico, con consumo de restos de ampollas descartadas o robos organizados para fiestas. Las drogas causan depresión respiratoria y se detectan en tests hasta una semana. Falta trazabilidad fina en Argentina, sin QR por ampolla, y se hallan ampollas usadas en baños de hospitales.

Se menciona midazolam, usado en abusos por amnesia, y vinculan el consumo a estrés laboral. La escena del crimen sugiere posible distribución además de uso personal, con exceso de ampollas. Casos aislados pero recurrentes en salud.