Miembros de la comunidad nivaclé en Algarrobal, Formosa, denuncian la falta de ambulancias y combustible que causa muertes, como la de familiares que esperaron ayuda sin éxito mientras la enfermera daba excusas.
El pueblo nivaclé enfrenta invisibilidad total en la provincia de Formosa, sin reconocimiento oficial, personería jurídica ni tierras, atrapados entre fronteras argentino-paraguayas históricamente explotados como mano de obra barata en ingenios.
En San José, jóvenes como Romina López, de 17 años, sueñan con estudiar enfermería pese a dificultades para acceder a educación superior, emigración familiar y discriminación en escuelas donde los llaman "muertos de hambre" e "indios".
Las comunidades sufren escasez de agua, tierra insuficiente para chacras, viviendas precarias sin paredes ni techos, y dependen de paneles solares básicos mientras reclaman perforaciones y más hectáreas para trabajar y vivir dignamente.
Periodistas destacan la necesidad de invertir en becas y diálogos interculturales para retener jóvenes indígenas y reactualizar culturas, enfatizando su actorazgo y lucha por derechos.