Gran Hermano lanza el juego Palabras Prohibidas para probar habilidades de vendedores, dividiendo a los participantes en equipos azul y rojo por sorteo, con Martín como líder y moderador.
Las reglas exigen que un representante saque una tarjeta, venda el producto sin mencionar la palabra prohibida ni similares, marcas o derivados, mientras su equipo adivina en un minuto. El veedor del equipo contrario vigila infracciones, y se descuentan puntos por passes o errores. Los ganadores obtienen un premio para relajarse.
La actividad comienza con confusiones iniciales sobre el cronómetro y tarjetas, pero avanzan: el equipo azul acierta productos como licuadora, horno, olla, tostadora y organizador de baño; los rojos venden yoga mat, mochila y brocha de afeitar, entre otros, con gritos y competencia.
Participantes como Federico Rojo, Andrea y Emanuele se turnan, acumulando puntos mientras evitan trampas y discuten jugadas, en un ambiente de risas y tensión juguetona.
El juego continúa con más rondas, prometiendo momentos divertidos para los televidentes.