Funcionarios del equipo económico como Pedro Inchauspe, director del Banco Central, tomaron préstamos hipotecarios subsidiados en el Banco Nación por más de 500 millones de pesos, pese a abogar por su privatización. Federico Furiase, secretario de Finanzas, sacó dos créditos, uno en Nación y otro en Ciudad, en medio del caos preelectoral.
Luis Caputo defendió estos créditos como oportunidad única de justicia social, aconsejando a todos sacar hipotecas al 6% anual en UVAs para empleados públicos que cobran en Nación, financiando hasta el 90% del valor de la propiedad. Simulaciones muestran cuotas bajas y ahorros de casi un millón comparado con tasas de mercado.
Otros beneficiados incluyen a Felipe Núñez, Federico Jarif Menem (sobrino de Menem, con préstamo de 200 mil dólares vía empresa ProteGAT), Leandro Massachesi (despedido por Sandra Pettovello al descubrir su crédito de 400 millones), Lorena Villaverde (con vínculos con el narco, presa en EEUU por narcotráfico) y Federico Ramos Napoli.
El contraste es brutal con bancos privados, que financian menos y cobran más. Críticos destacan hipocresía: antes motosierra al Nación, ahora aprovechan privilegios no accesibles para el común, mientras 4 millones de familias sufren déficit habitacional.
Se cuestiona al presidente del Banco Nación Darío Wasserman, cercano a Karina Milei, por aprobar estos accesos preferenciales.