Expertos médicos alertaron sobre las fallas en la trazabilidad de fármacos como el Propofol, que solo llega hasta el lote y no permite seguir individualmente las ampollas, facilitando posibles desvíos desde hospitales y consultorios habilitados.
En el caso del enfermero Eduardo Betancourt, hallaron 112 ampollas de drogas endovenosas como Propofol, Fentanilo, Lidocaína, Clonazepam y otras en su departamento de Palermo, a 450 metros del anestesiólogo Alejandro Salazar. La familia insiste en investigar como posible asesinato, descartando adicción o suicidio, y destaca que Betancourt buscaba trabajo hace un mes en Buenos Aires.
Doctores explicaron que instituciones deben registrar dosis por paciente, pero sobras se desechan ante testigos y hay cámaras en quirófanos y pasillos. Sin embargo, el hurto ocurrió, y sugieren revisar laboratorios, droguerías e instituciones vía números de lote para hallar el origen de las drogas costosas valoradas en millones de pesos.
Se mencionaron casos internacionales como en Corea del Sur, con 36 muertes por uso recreativo de Propofol entre 2000-2011, lo que llevó a regulaciones estrictas. En Argentina, urge agudizar controles ante consumo problemático de drogas legales y sintéticas como Fentanilo.