La escribana que intervino en la compra del departamento de Hugo Morales utilizó a dos ancianas como testaferras que nunca vivieron allí ni pagaron expensas, transfiriendo luego la propiedad subvaluada con hipoteca sobre fondos de la escribanía misma por 450 mil dólares.
Fuentes del consorcio confirmaron que las mujeres firmaron por sopes y el departamento se liquidó en cuatro o cinco meses sin mudanza ni relación con Adorni, quien figura como beneficiario de la maniobra; panelistas cuestionan la legalidad y destacan que la escribana tiene antecedentes en dar fe a sociedades vinculadas a la causa de la efedrina en 2007.
Adorni niega vínculo y podría alegar estafa en su buena fe, mientras Morales deberá declarar bajo juramento el precio real de venta, enfrentando dilema entre falta impositiva y falso testimonio en causa federal; el rol del escribano es garantizar legalidad, lo que genera quilombo potencial.
Respecto al viaje a Aruba en diciembre del 24, testigos lo vieron con esposa e hijos en hotel all inclusive, con escala en Lima vía Aerolíneas; habría pedido trato diplomático a embajada en Perú para VIP rápido y evitar migración pública, explicando por qué no lo fotografiaron pese a argentinos presentes.