El gobierno egipcio destina cerca del 60% del presupuesto anual de petróleo del país a alimentar la red eléctrica, agravado por la guerra en Oriente Medio que disparó los precios del combustible.
Las autoridades implementaron medidas excepcionales como aumento del precio del carburante, del transporte público, freno a proyectos públicos y reducción de alumbrado público, sumadas al toque de queda comercial desde las nueve de la noche en El Cairo para ahorrar energía.
Los comerciantes reportan caída de ventas del 60% y economistas advierten impacto en la economía informal, que representa dos tercios de los empleos, mientras la libra egipcia perdió 15% de valor y la inflación superó el 13% en marzo.