Donald Trump se juega su credibilidad global al amenazar con "borrar Irán en una noche" si no cumple el ultimátum, atacando infraestructura clave como puentes, centrales eléctricas y plantas nucleares para devolverlo a la "edad de piedra". Panelistas analizan que no cumplir devaluaría su palabra ante Irán, China y Putin, recordando rescates masivos como el del halcón negro para evitar que accedan a tecnología.
La imagen doméstica de Trump está en 36% positivo, récord bajo, pese a que 65% de estadounidenses quiere frenar el programa nuclear iraní. Expertos dudan si atacará instalaciones subterráneas con uranio enriquecido al 60%, según Rafael Grossi de la agencia nuclear, ya que bombardear no basta y requiere operación terrestre riesgosa o acuerdo.
Irán rechazó la propuesta de 15 puntos de EE.UU. e Irán presentó contraoferta de 10 puntos vía Pakistán, también rechazada. Precio del petróleo subió a 113 dólares el barril y 4 dólares el galón en EE.UU., con tensiones en Estrecho de Hormuz que afecta a Europa y China. Trump usa caos para presionar, pero ya demostró cumplir y no cumplir amenazas previas.
La guerra supera las 4 semanas prometidas por Trump, impacta elecciones y relaciones con Europa, con amenazas de retirar tropas de OTAN. Objetivo: desactivar Irán como exportador de terrorismo, pero éxito depende de uranio y régimen ayatolá.