Estados Unidos ejecutó un operativo de rescate en territorio iraní para extraer al segundo piloto del F-15E derribado cerca de Isfahan, oculto e herido en montañas por 36 horas mientras era buscado por la Guardia Revolucionaria.
Bajo órdenes de Donald Trump, desplegaron 155 aeronaves, 48 cisternas, 13 aviones de rescate, fuerzas especiales y CIA, que usó desinformación para distraer a iraníes creyendo el piloto ya rescatado en otra zona.
Hubo enfrentamientos, base improvisada a 50 km de central nuclear, aviones destruidos para no dejarlos al enemigo; operación considerada mayor rescate desde Vietnam.
Trump calificó de espectacular el esfuerzo histórico, amenazó con cárcel a periodistas por revelar detalles que pusieron en riesgo la misión.