Las Fuerzas Especiales de Estados Unidos desplegaron al menos 200 efectivos en el terreno durante casi 48 horas y lograron rescatar al oficial de armas herido en el sudeste de Irán sin registrar una sola baja estadounidense.
El equipo especial ingresó en solo seis horas tras identificar al oficial, quien se escondió en una grieta a 2100 metros de altura, emitió señales con baliza y un mensaje encriptado "Dios es bueno". La CIA distrajo con un rumor falso de rescate previo, mientras Israel y EEUU atacaron convoys iraníes hacia la zona.
Aviones y helicópteros estadounidenses sobrevolaron la región durante 14 horas hasta decodificar la señal. Irán ofreció hasta 60 mil dólares por información, pero el operativo culminó con la destrucción de un par de aviones y helicópteros propios para evitar su captura, dejando a Irán con una humillación.