Un chico de 15 años ingresó a la Escuela Normal Superior N° 40 en San Cristóbal, Santa Fe, armado con una escopeta de caza y mató a Ian, un compañero de 13 años, e hirió a dos más durante el primer día de clases. El ataque comenzó en el baño justo cuando sonaba el timbre para izar la bandera, generando una estampida de alumnos.
El autor del hecho, descrito como un chico de pocas palabras sin señales previas de conflicto, sacó el arma de la casa de su abuelo, llegó en moto por una entrada lateral y la armó en el baño. Familiares revelaron problemas hogareños: padres separados, el padre con adicción en tratamiento en Entre Ríos y la madre, docente, con licencia psiquiátrica por depresión. El chico había asistido a psicólogo por autolesiones pero era reticente.
Testimonios de alumnos y docentes coinciden en la sorpresa: el atacante gritó "sorpresa" antes de disparar. El portero lo redujo heroicamente evitando más muertes. No hay evidencia clara de bullying, aunque se conocía el conflicto familiar. Docentes negaron conflictividad previa en el curso.
Como es inimputable por su edad (nueva ley entra en agosto), la justicia evalúa su estado mental para un tratamiento psiquiátrico. Expertos sugieren un proceso psiquiátrico insidioso con quiebre disruptivo, posiblemente ligado a fantasías de autoeliminación proyectadas. Preocupación por retención hasta los 18 y control estatal si es peligroso para sí o terceros.
El programa también anticipó otro caso de muerte por propofol y fentanilo de un médico de 29 años, involucrando a profesionales conocidos, pero se enfocó en esta masacre escolar.