La investigación por las muertes de médicos y un enfermero en Palermo alimenta el mito urbano de que los anestesistas son drogadictos y operarse es riesgoso.
El cuerpo del enfermero Eduardo Alejandro Betancourt, de 44 años oriundo de Gualeguaychú, fue hallado en un departamento de calle Oro con signos de pinchazo en el brazo y cardiopatía preexistente agravada por consumo de sustancias. En el lugar había ampollas de fármacos hospitalarios como propofol, fentanilo y lidocaína.
La fiscalía del doctor Bazar determinó que los medicamentos provienen del robo en el Hospital Italiano, donde ya indagaron a dos médicos y la residente Lanusse. Se vincula al expediente del médico Salazar, también muerto en Palermo, y una médica Leclerc alias Tapia declaró conocerlos.
Panelistas coinciden en que la Justicia debe actuar con contundencia y velocidad porque genera miedo en la sociedad ante operaciones hospitalarias.