Elisa Carrió relató su trayectoria política desde convencional constituyente, destacando que llegó conocida por juristas pero no como política tradicional, y criticó la preferencia de la sociedad por votar desconocidos como Adorni en lugar de figuras trabajadoras como Paula Oliveto.
Denunció la corrupción que contagia a los "nuevos" en política, las mafias interrelacionadas en la provincia de Buenos Aires vinculadas al narcotráfico, crimen del Unicenter y triple crimen de General Rodríguez, y reveló aprietes como el secuestro del hijo del fiscal Tallano para mover causas de enriquecimiento de los Kirchner.
Criticó el modelo económico de Javier Milei como extractivo basado en minería y petróleo que destruye la clase media, genera desigualdad y un consumo placebo, y cuestionó declaraciones de Luis Caputo sobre pobreza. Defendió su ley de glaciares contra lobbies mineros y advirtió sobre destrucción corporativa.
Analizó el escenario internacional con Donald Trump arrastrado por Benjamin Netanyahu hacia guerra con Irán por petróleo y gas para IA, doctrina Monroe y control de América Latina. Reflexionó sobre inteligencia artificial que simula pero no reemplaza espiritualidad y conciencia humana.
Cerró agradeciendo a Luis Novaresio y compartiendo anécdota de apoyo a su empleada en crisis familiar, enfatizando soledad humana y caída de clases medias argentinas.