Angélica relató cómo se desató la bufanda con la que los delincuentes la ataron durante el robo violento en su casa. Estaba de rodillas, mojada con agua fría que le arrojaron los ladrones, y repetía no me maten mientras ellos exigían dólares y plata. Se desató antes de que se fueran, sentada en el piso después de suplicarles que se llevaran todo.
Los ladrones conocían detalles de la casa y mencionaron que su marido estaba en Santiago del Estero, lo que indica que alguien les informó que estaba sola. Ni el municipio ni nadie acudió en su ayuda pese al terror vivido durante hora y media.
Daniel, su hijo, y ella misma destacaron la falta de apoyo inmediato y la inseguridad en la zona, cerca de un colegio donde piden seguridad desde hace siete años. Angélica agradeció el apoyo pero enfatizó que se movieron solos.