Una abuelita de 97 años con 54 años de ministerio lamenta soledad de ancianos: hijos y nietos ingratos no visitan, dejan de lado a mayores.
Exhorta a iglesia visitar enfermos y solitarios que predicaron. Anuncia temas futuros sobre errores cristianos sin juzgar, para alegrar almas.
Menciona limitaciones de tiempo y fondos para audiciones en canal y emisoras, pide apoyo implícito para continuar mensaje de Dios.