Elisa Carrió explicó que para ella el Viernes Santo representa la verdadera gloria cristiana, ya que es el momento de la entrega total de Jesús en la cruz, y no tanto la resurrección del Domingo de Pascua.
Relató una experiencia personal en el Santo Sepulcro de Jerusalén a las tres de la tarde, hora de la muerte de Jesús, donde una voz interior le reveló que la gloria radica en esa entrega. Mencionó que ha visitado el lugar múltiples veces y que allí sintió una presencia divina intensa, a pesar del caos con los griegos cuidando el sitio.
Describió la sacralidad del Muro de las Lamentaciones como el sitio más místico de la humanidad y explicó la superposición histórica de sitios sagrados como el Santo Sanctorum, el templo judío y la mezquita, destacando la presencia de Dios en esos lugares.