La nueva sección Versus comparó el impacto ambiental de los secamanos eléctricos versus las toallas de papel para secar manos en baños públicos. El secamanos eléctrico se fabrica con unos 6 kilos de plásticos y metales como acero, zinc, cobre y aluminio, con impacto ligado a minería que afecta atmósfera, suelo y agua.
Las toallas de papel virgen implican desforestación, destrucción de hábitats y emisiones por transporte y fabricación que consume agua y energía. Un secado con aire tarda 30 segundos en promedio, mientras modelos de aire frío tardan 12 segundos pero necesitan ciclos. Cada persona usa dos toallas por secado, no reciclables por estar mojadas.
En 5 años o 130.000 usos, un secamanos genera 1,6 toneladas de CO2, contra 4,6 toneladas de las toallas. Los secamanos no eliminan bacterias completamente y dispersan gérmenes, aunque algunos tienen filtros al 99%, mientras las toallas remueven bacterias. No hay soluciones perfectas, depende del contexto y uso discreto.