En la isla de Jeju, Corea del Sur, sobrevivientes como Chun Ho, de 88 años, reviven la masacre de 1948 donde el ejército surcoreano persiguió a supuestos comunistas bajo ley marcial, matando hasta 30 mil personas incluyendo niños, con apoyo asesor de Estados Unidos.
Familias se escondieron en cuevas durante meses en oscuridad total, lamiendo agua de techos y sobreviviendo con restos de cosechas; muchos murieron de frío y hambre. Tras seis años de represión hasta 1954, sobrevivientes enfrentaron discriminación como "rojos" o "bandidos".
En 2003 el gobierno reconoció la masacre y ofreció indemnizaciones de 53 mil euros por víctima, pero muchas familias carecen de pruebas tras décadas. Archivos inscritos en UNESCO en 2025 preservan la memoria contra abusos autoritarios.
Recientemente, un candidato local usa el fallido golpe de ley marcial de 2024 por el ex presidente Jung Suk-yol para visibilizar Jeju, condenado a cadena perpetua en febrero 2026, y exige enseñanza obligatoria en escuelas.