Santiago Martínez, condenado a 15 años de prisión por violencia de género contra su ex pareja Emily, montó un kiosco dentro del penal número 60 de Merlo donde vende Viagra a 6.000 pesos, cigarrillos, gaseosas, jugos, antenas y celulares prepago viejos para llamadas internas.
El negocio, que dura 8 meses desde una alcaldía y ahora en pabellón 11, opera por WhatsApp con pedidos, pagos vía Mercado Pago a nombre del propio Martínez con DNI verificado, y entregas mediante una red de presos en otros pabellones. Incluye alquiler de celulares por hora y combos con tarjetas prepagas.
Pepe mostró chats con precios, transacciones de 15.000 pesos, audios de Martínez negociando ventas y un preso pidiendo celular para comunicarse con familia. Panel destaca rapidez para montar el negocio pese a condena reciente.
Conexión con estafas virtuales y secuestros telefónicos desde cárceles. Martínez pide apoyo público a ex amantes para declararse inocente, pero no lo obtiene; testigos describen violencia extrema como romper vasos en la cara de Emily.
Indignación en LAM por el poder que da el dinero en prisión y facilidad para tener celulares y wifi.