Un proyectil impactó cerca de la central nuclear de Bushehr en el suroeste de Irán, causando daños y la muerte de un miembro del personal, aunque sin fugas radiactivas ni afectación al funcionamiento según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Irán denunció el cuarto ataque contra la planta en la guerra con Estados Unidos e Israel; el argentino Rafael Grossi, director del OIEA, expresó profunda preocupación y reiteró que "centrales nucleares y zonas aledañas nunca deben ser atacadas".