Inés, productora ganadera de Azul con 20 años en el campo, contó a Juli Bismara que recorren diariamente animales hacia zonas altas ante inundaciones recurrentes en marzo-abril.
Todo el campo está encharcado sin superficies secas para vacas, por lo que proveen sales minerales contra hipomagnesemia y falta de pasto; perdieron 40 animales en 2017 por correntadas.
Este año superaron sequía veraniega gracias a reservas de pasto de inundaciones 2025, pero ahora todo está bajo agua estancada sin caracoles transmisores de enfermedades en la zona.