La Pascua cristiana se celebra en el primer plenilunio después del equinoccio de primavera, decisión del Concilio de Nicea en 325, para independizarse de la Pascua judía o Pesaj, ligada al éxodo de Egipto.
El calendario hebreo lunar de 28 días se ajusta al solar agregando meses bisiestos, mientras católicos usan gregoriano y ortodoxos juliano, causando fechas distintas como este año donde Pascua ortodoxa cae después.
El profesor Lazzari explicó que Jesús y apóstoles seguían la ley mosaica, y la Pascua pasa por muerte y resurrección de Cristo, coincidiendo ahora con Pesaj por alineación calendárica.
En la Edad Media se corrían fechas para evitar coincidencias, y referencias históricas como Pascuas de 1987 en Argentina vinculan a eventos políticos.