El patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Piazza Bala, presidió la misa de la vigilia de Pascua en la Basílica del Santo Sepulcro a puerta cerrada y con un pequeño grupo de frailes debido a restricciones israelíes en el marco de la guerra con Irán.
El religioso comenzó su día refiriéndose al cierre prolongado de uno de los lugares más sagrados del cristianismo y habló de una Pascua que inicia con ruptura y pregunta desorientadora. La policía israelí impidió oficiar la misa el domingo de Ramos, generando revuelo internacional que forzó un cambio de política al gobierno de Benjamin Netanyahu.
En el rito participaron una veintena de personas entre religiosos y frailes residentes, mientras la policía bloqueó la entrada a fieles con palmas, cruces y velas. Fieles expresaron tristeza por no participar en la celebración clave del calendario cristiano.
Tiendas cerradas desde el conflicto en ramadán detienen actividad económica y rezos en explanada de mezquitas. Paralelamente, 50 rabinos rezaron en sección subterránea del Muro de las Lamentaciones por Pesaj debido a restricciones de máximo 50 personas en espacios públicos.