El Papa León ofició la misa de Pascua desde el Vaticano, proclamando la resurrección de Cristo como victoria de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas y del amor sobre el odio.
En su homilía, el Pontífice explicó que Jesús conquistó la muerte mediante el amor fiel de Dios, abandonándose a la voluntad del Padre sin violencia, abriendo el pasaje a la vida eterna.
La resurrección marca el inicio de una humanidad nueva, donde reina la justicia, la libertad y la paz, invitando a todos a reconocer la fuerza no violenta que genera relaciones respetuosas y el bien común.