Mariano Páez, padre de Agustina Páez, hizo el gesto del mono racista en un bar oculto de Santiago del Estero mientras criticaba a políticos y se autodenominaba empresario millonario, usurero y narco, durante un festejo por el regreso de su hija de Brasil.
Páez, empresario de transporte con líneas en La Banda y Santiago capital, estuvo preso por violencia de género contra su expareja Stephanie Budán, con quien se reconcilió tras usar tobillera electrónica; también protagonizaron un accidente con alcoholemia positiva y él pagó la fianza de 18 mil dólares de Agustina.
Budán defendió a Páez en videos y posteos, atribuyendo sus dichos al alcohol tras tres botellas de champán, mientras Agustina se despegó en Instagram repudiando el gesto de su padre y enfocándose en su reconstrucción personal, aunque enfrenta repercusiones en Brasil donde su abogada ve complicaciones judiciales.
El escándalo viraliza con reacciones de la abogada querellante, quien señala que ni padre ni hija aprendieron de la experiencia, evocando la frase de la fruta no cae lejos del árbol, en un contexto de búsqueda de notoriedad del padre.