Eduardo Betancourt, un enfermero de 44 años, fue encontrado muerto en su departamento de Palermo con signos de sobredosis de propofol y fentanilo, drogas sustraídas de hospitales.
En el lugar hallaron cerca de 100 frasquitos de diversas drogas, incluyendo lidocaína, ibuprofeno y anestésicos que no se venden en farmacias sino que tienen trazabilidad estricta desde laboratorios a centros de salud.
El médico perito forense Miguel Ángel Miñones explicó que estas drogas se usan en quirófanos, terapias intensivas y son manejadas por especialistas como anestesistas, pero pueden hurtarse manipulando registros.
Se denuncia falta de controles en hospitales como el Italiano, Favaloro y Gutiérrez, donde personal médico adicto las desvía para fiestas y tráfico, generando riesgo penal y encubrimiento.
Miñones enfatizó que médicos adictos no deben ejercer por el riesgo potencial a pacientes, y casos similares se conocen desde hace años en el sector.