Audios circulantes describen fiestas clandestinas con Propofol en un departamento alquilado cerca del Hospital Italiano, donde residentes como una R2 anestesióloga y jefe casado robaban drogas, usaban bombas de infusión y sensores para dosificar sin pasarse, pero un hombre murió por sobredosis.
Delfina, involucrada, denuncia faltantes de drogas, fiestas y posible abuso sexual propio, alegando que la drogaban sin aviso; audios señalan amantes, endovenosos y peritajes en celular de Alejandro para esclarecer si murió solo o lo trasladaron, coincidiendo con investigaciones judiciales no oficiales.
Panel discute detalles sensacionalistas como mujeres drogándose, amantes infieles y expulsiones laborales por robos, mientras persiste duda sobre traslado del cuerpo y rol de asistentes obligatorios en estos "viajes" recreativos con drogas hospitalarias.