Expertos médicos debaten sobre el uso recreativo de Propofol y Fentanilo por parte de anestesiólogos adictos, que provocan sensaciones euforizantes similares a endorfinas sintéticas y generan alto riesgo de depresión respiratoria y muerte si no se controlan adecuadamente.
En hospitales como el Fernández, se revelan casos de residentes como Fini, Tati y Mechi que robaban estas drogas para fiestas con infusiones continuas, ambu para reanimación y tarifarios según nivel de monitoreo, lo que resultó en una muerte por sobredosis y denuncias internas.
Los especialistas enfatizan los estrictos controles hospitalarios de trazabilidad, comparan con adicciones famosas como la de Michael Jackson y Ricardo Fort a sustancias similares, y advierten sobre el estrecho margen entre dosis placentera y letal sin equipo médico profesional.
El director del Hospital Fernández confirma medidas reforzadas en controles y tratamiento de problemas de salud mental, mientras anestesiólogos de la Asociación de Buenos Aires destacan su formación rigurosa y rechazan estigmatización, visitando un centro de simulación para mostrar procedimientos seguros.
Los entrevistados insisten en que estas drogas, usadas en cirugías y endoscopías bajo monitoreo total, son extremadamente peligrosas fuera del quirófano, donde un pequeño error puede causar paro respiratorio fatal.