El sobreviviente Chun Ho, de 88 años, relata cómo se escondió 51 días en una cueva de la isla Jeju, Corea del Sur, durante la represión de 1948, cuando el ejército surcoreano masacró a miles de habitantes tildados de comunistas por oponerse a la división de Corea en la Guerra Fría.
La isla, apodada Isla Roja, sufrió una cacería de brujas bajo ley marcial: el 90% de sus habitantes fueron considerados comunistas y asesinados, incluyendo niños. Chun Ho describe la oscuridad total, lamer agua de goteras y vivir en lodo sin cobijas, escapando por poco de los soldados.
Tras seis años de persecución hasta 1954, los sobrevivientes enfrentaron discriminación extrema, insultados como rojos y excluidos de trabajos. Chun Ho guardó silencio hasta hace 20 años, y hoy transmite la memoria a nietos, mientras un investigador revela responsabilidad de Estados Unidos, que supervisó ejecuciones de 76 revolucionarios.
En total, 15.000 murieron, muchos sin registro. En 2003, el gobierno reconoció la masacre y pidió disculpas, pero indemnizaciones de 53 mil euros requieren pruebas difíciles. Recientemente, el intento de ley marcial en 2024 por el presidente Jung Suk-kyol revive el trauma, llevando a cadena perpetua contra él en 2026.
Un candidato local usa la campaña para visibilizar Jeju y exige enseñar la historia en escuelas. Archivos en UNESCO simbolizan esperanza contra abusos autoritarios.