En Sábado en TN, Ricardo Canaletti explica el caso del anestesista residente Alejandro Salazar, de 29 años, muerto el 20 de febrero por edema pulmonar y meníngeo, con bomba portátil de infusión continua de propofol y fentanilo en su casa.
Tenía vía en el pie derecho; propofol se usa en procedimientos cortos como colonoscopías, requiere asistente para oxígeno al despertar, sugiriendo no estaba solo; audio de WhatsApp menciona chica rubia y viajes controlados recreativos.
Menciona enfermero Eduardo Bentancur muerto con midazolam, similar pero más persistente; problema crónico de uso recreativo de sedantes en hospitales sin estadísticas claras.
Investigan si alguien salió; no se dan instrucciones, solo análisis del caso destapado tardíamente.