Alejandro Salazar, de 29 años, residente de anestesiología pediátrica en el Hospital Gutiérrez, apareció muerto el 20 de febrero en su departamento de Palermo, calle Juncal al 4600, con una vía intravenosa en el pie y bomba de infusión continua conectada, rodeado de ampollas de fentanilo y propofol.
La policía ingresó por la fuerza tras alerta familiar; el departamento estaba cerrado por dentro sin signos de robo. La investigación de causales de muerte, a cargo del fiscal Cubría, rastrea la trazabilidad de las drogas al Hospital Italiano, donde faltan medicamentos similares, aunque Salazar no trabajaba allí pero conocía personal.
Una investigación interna previa en el Italiano por robo de fármacos para "fiestas del propofol" y uso recreativo destapa adicciones: imputados Hernán Boveri, director de residencias, y Delfina Lanusse, residente, reconocen consumo problemático en sumario del 23 de febrero. Otras residentes relatan fiestas con ambú para revivir apneas por sobredosis, tests truchos y grupo de WhatsApp.
Fiscales Sarmiento y Lucio Herrera investigan hurto; asociación de anestesiólogos citó y expulsó a implicados. Abogado Eduardo Jerome defiende desvinculación sin mala praxis. Panel advierte riesgos de anestesia recreativa sin asistencia y urge justicia federal por narcóticos.